PLAN DECENAL PARA EL CONTROL DEL CÁNCER 2026-2035

El PDCCC 2026-2035 constituye la política de largo plazo para orientar el control integral del cáncer en Colombia durante los próximos diez años. Su finalidad central es reducir la incidencia y mortalidad por cáncer, aumentar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas, mediante un enfoque territorial, transdisciplinario, intercultural e intersectorial, con especial énfasis en la Atención Primaria en Salud – APS.

 El cambio conceptual más importante es que el cáncer deja de abordarse solamente desde el diagnóstico y tratamiento. El nuevo modelo plantea una continuidad en la atención, que comienza con el control del riesgo y continúa con detección temprana, diagnóstico, estadificación, tratamiento, supervivencia, soporte oncológico y cuidado al final de la vida.

 Además, la política incorpora de manera transversal la equidad, los determinantes sociales, territoriales y comerciales de la salud, la participación social, la comunicación educativa, el fortalecimiento del talento humano y la evaluación de tecnologías.

El Plan parte de reconocer que el cáncer continúa representando una importante carga de enfermedad y mortalidad. Aproximadamente 40 % de los casos de cáncer están relacionados con factores de riesgo modificables, entre ellos tabaquismo, alcohol, infecciones, obesidad, alimentación no saludable y exposiciones ambientales y ocupacionales.

La evaluación del anterior Plan Decenal identificó importantes limitaciones: dificultades de articulación interinstitucional e intersectorial, problemas de armonización normativa y de información, insuficiencia de talento humano, limitaciones tecnológicas y ausencia de recursos propios para algunas acciones. El cumplimiento global alcanzado fue aproximadamente del 52 % de las metas establecidas.

El Plan plantea diez grandes objetivos, nueve correspondientes a sus líneas estratégicas y uno específico para cáncer infantil:

  • Vigilancia del cáncer: consolidar un sistema nacional de información y gestión del conocimiento que integre magnitud, carga, factores de riesgo, resultados y calidad de la atención.
  • Investigación, desarrollo e innovación: consolidar la Red Nacional de Investigación en Cáncer y fortalecer capacidades científicas, tecnológicas y territoriales.
  • Promoción, prevención y reducción del riesgo: disminuir factores de riesgo modificables, fortalecer factores protectores y desarrollar la gestión del riesgo genético.
  • Detección temprana: fortalecer la capacidad nacional y territorial para diagnosticar cáncer en fases iniciales y reducir mortalidad evitable.
  • Diagnóstico y estadificación: garantizar diagnóstico oportuno, integral, equitativo y de calidad, incluyendo adecuada estadificación.
  • Tratamiento, supervivencia y calidad de vida: mejorar el acceso a tratamientos oncológicos, medicamentos y tecnologías, y fortalecer el seguimiento de sobrevivientes.
  • Soporte oncológico desde el diagnóstico hasta el final de la vida: garantizar atención humanizada, integral y personalizada para paciente, familia y cuidadores.
  • Evaluación tecnológica, vigilancia e inteligencia estratégica: fortalecer la evaluación, planificación e incorporación racional de tecnologías sanitarias.
  • Fortalecimiento del talento humano: mejorar formación, disponibilidad, distribución y permanencia del talento humano en APS y atención oncológica especializada.
  • Cáncer infantil: fortalecer diagnóstico oportuno, tratamiento y atención integral de niños, niñas y adolescentes para aumentar la supervivencia y reducir sufrimiento evitable.

Se compone de nueve líneas estratégicas:

LÍNEA 1. VIGILANCIA DEL CÁNCER. Busca pasar de información fragmentada a un sistema integrado de vigilancia, que permita conocer no solamente incidencia y mortalidad, sino también factores protectores, factores de riesgo, prestación y calidad de los servicios y supervivencia.

Uno de los proyectos centrales será el fortalecimiento del Observatorio Nacional de Cáncer – ONC, concebido como sistema integrado de información, análisis y gestión del conocimiento.

LÍNEA 2. INVESTIGACIÓN, DESARROLLO E INNOVACIÓN.  Se fortalece la Red Nacional de Investigación en Cáncer – RNIC, buscando ecosistemas territoriales de investigación e innovación.

El Plan introduce elementos bastante novedosos: inteligencia artificial, interoperabilidad, información clínica, epidemiológica y genómica, tecnologías habilitadoras y desarrollo de infraestructura nacional de datos para investigación en cáncer.

LÍNEA 3. PROMOCIÓN, PREVENCIÓN Y REDUCCIÓN DEL RIESGO. Incluye cuatro grandes componentes: comunicación educativa, control de factores de riesgo, promoción de factores protectores y gestión del riesgo genético de cáncer.

Aborda tabaquismo, cigarrillos electrónicos, alcohol, alimentación, actividad física, obesidad, radiación ultravioleta, exposición ocupacional, contaminación ambiental, VPH, hepatitis B y predisposición genética, entre otros.

El Plan propone, además, programas de identificación, evaluación diagnóstica, seguimiento y asesoramiento genético para síndromes de predisposición hereditaria y riesgo genético multifactorial.

LÍNEA 4. DETECCIÓN TEMPRANA.  Fortalece especialmente los programas poblacionales de tamización para: cáncer de mama, cuello uterino y colon y recto. Adicionalmente establece acciones de detección o tamización de oportunidad para próstata, cáncer gástrico y pulmón en población de alto riesgo, así como cáncer de piel.

Un cambio relevante es la intención de avanzar hacia programas organizados de tamización, con captación activa, gestión de casos, sistemas de información y aseguramiento de la calidad.

LÍNEA 5. DIAGNÓSTICO Y ESTADIFICACIÓN.  El Plan reconoce que no basta con realizar una prueba de tamización: debe garantizarse que la persona con sospecha tenga acceso rápido a confirmación diagnóstica y, posteriormente, a una estadificación adecuada.

Busca fortalecer redes integrales e integradas, capacidad técnica, oportunidad de especialistas, diagnóstico molecular, calidad de laboratorios e imagenología y estandarización de la estadificación.

LÍNEA 6. TRATAMIENTO, SUPERVIVENCIA Y CALIDAD DE VIDA. Busca garantizar acceso equitativo a cirugía oncológica, radioterapia, terapia sistémica y tratamientos avanzados, incluyendo terapias innovadoras, cuando estén sustentadas en evidencia.

El Plan también introduce con mayor fuerza el concepto de supervivencia del cáncer: seguimiento de desenlaces, calidad de vida y resultados informados por pacientes.

En materia de medicamentos y tecnologías propone evaluar eficacia, seguridad y costo-efectividad, garantizar continuidad y prevenir desabastecimientos.

También contempla revisar estándares de habilitación y plantea la modificación de la Resolución 1477 de 2016 relacionada con las UFCA.

LÍNEA 7. SOPORTE ONCOLÓGICO Y CUIDADO AL FINAL DE LA VIDA.  Es uno de los elementos más diferenciales del nuevo Plan. El soporte oncológico se plantea como un continuo que comprende salud mental, control de síntomas, soporte social, nutrición, rehabilitación, cuidados paliativos, trabajo social, psicología, psiquiatría y otras disciplinas.

Además, incorpora explícitamente a familiares y cuidadores dentro del modelo, incluyendo navegación del paciente, apoyo psicosocial, formación para cuidadores y mecanismos de protección social.

LÍNEA 8. EVALUACIÓN TECNOLÓGICA, VIGILANCIA E INTELIGENCIA ESTRATÉGICA. Busca que las tecnologías utilizadas en cáncer se incorporen de forma planificada, basadas en evidencia y considerando efectividad clínica, seguridad y costo-efectividad.

Contempla participación articulada del MSPS, INC, IETS, INVIMA e INS y la conformación de mecanismos nacionales de evaluación tecnológica y genómica oncológica.

LÍNEA 9. FORTALECIMIENTO DEL TALENTO HUMANO. Aborda uno de los problemas estructurales de la atención oncológica: insuficiencia y distribución desigual del talento humano.

Busca fortalecer competencias del personal de APS para reconocer signos de alarma y orientar correctamente al paciente, y aumentar la formación y permanencia del talento humano especializado.

Una de las metas establece formar al 100 % del talento humano de APS en signos de alarma, detección temprana, rutas y manejo oportuno, además de aumentar en 50 % la disponibilidad de especialistas en Oncología Clínica y Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos.

El panorama futuro también es relevante: tomando como referencia los 114.573 casos nuevos estimados para 2022, el documento proyecta un incremento del número de casos del 59,4 % para 2040 y del 92,8 % para 2050, asociado, entre otros factores, al crecimiento y envejecimiento poblacional.

El Plan es considerablemente más operativo que una declaración general de política. Establece metas cuantificables. Entre las más relevantes están:

  • Cáncer de mama: cobertura de mamografía bienal superior al 75 % en mujeres de 50-69 años; más del 60 % de casos nuevos en estadios tempranos; inicio de tratamiento en promedio ≤30 días desde confirmación; y mortalidad ≤9 por 100.000 mujeres.
  • Cuello uterino: cobertura de citología del 75 % entre 25-29 años, más del 70 % con pruebas de VPH entre 30-65 años, atención desde tamización hasta primer tratamiento en ≤75 días, incidencia <9,7 por 100.000 mujeres y mortalidad <4,7 por 100.000.
  • Colon y recto: tamización del 80 % de personas entre 50-75 años mediante sangre oculta inmunoquímica, más del 50 % diagnosticados tempranamente y tratamiento ≤30 días desde la confirmación.
  • Próstata: tamización del 65 % de hombres entre 50-75 años, más del 69 % diagnosticados en estadios tempranos y tiempos promedio ≤30 días tanto para confirmación como para inicio de tratamiento.
  • Diagnóstico: al menos el 80 % de laboratorios de patología, biología molecular e imagenología oncológica deberán cumplir estándares de calidad y el 90 % o más de pacientes deberá contar con estadificación documentada.
  • Medicina de precisión: para 2035, el Plan proyecta que el 100 % de personas con diagnóstico confirmado de cáncer cuente con un perfil molecular básico, según tipo tumoral y necesidad clínica.
  • Soporte oncológico: el 80 % de los casos nuevos deberá ser evaluado por un equipo multidisciplinario de soporte oncológico/cuidados paliativos y el 100 % de los centros oncológicos deberá garantizar disponibilidad de estos servicios.

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