GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA: ESPECTRO AUTISTA

El trastorno del espectro autista (TEA), se caracteriza por trastornos en el neurodesarrollo, caracterizado principalmente por dificultades en la comunicación, interacción social y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento.

Los criterios DSM-5 establece:

A. Déficits persistentes en la comunicación social y en la interacción social:

  • Deficiencias en la comunicación socioemocional.
  • Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas para la interacción social.
  • Deficiencias en el desarrollo mantenimiento y comprensión de las relaciones.

B. Patrones restrictivos y repetitivos del comportamiento, intereses y actividades (al menos 2).

  • Acciones estereotipadas o repetitivas.
  • Insistencia en la invariabilidad, el excesivo cumplimiento de las rutinas o los hábitos ritualizados de comportamiento verbal o no verbal.
  • Intereses muy restringidos o fijos.
  • Hiper- o hiporreactividad a los estímulos sensoriales.

C. Los síntomas deben estar presentes en las primeras fases del periodo de desarrollo.

D. Los síntomas causan un deterioro clínicamente significativo en lo social, en lo laboral o en otras áreas importantes del funcionamiento habitual.

E. Estas alteraciones no se explican mejor por la discapacidad intelectual o por el retraso global del desarrollo. La discapacidad intelectual y el trastorno del espectro del autismo con frecuencia coinciden; para hacer diagnósticos de comorbilidades de un trastorno del espectro del autismo y discapacidad intelectual, la comunicación social ha de estar por debajo de lo previsto para el nivel general de desarrollo.

GPC Trastorno Espectro Autista.

Prevalence and Early Identification of Autism Spectrum_2025.

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